
"No hay que llorar la muerte, es mejor celebrar la vida"… Con estas palabras que el tantas veces les dijo, los hijos de Jaime Sabines lo recordaron; era 19 de marzo de 1999, se acercaba la primavera y estaba próximo a cumplir los 73 años fue el ultimo suspiro de este gran escritor y poeta mexicano, paso a la inmortalidad plasmando su sensibilidad y belleza en diferentes obras de las cuales podemos destacar:
• Horal (1950)
• La Señal (1951)
• Adán y Eva (1952)
• Tarumba (1956)
• Diario Semanario y poemas en prosa (1961)
• Poemas Sueltos (1951-1961)
• Yuria (1967)
• Maltiempo (1972)
• Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (1973)
• Otros Poemas Sueltos (1973-1994)
• Tlatelolco (1968)
Fue Poeta, y fue político, un enamorado de la vida que dejo huella en sus obras de todo aquello que lo rodeo, dejándonos poemas de un sabor tan delicioso como el que presento a continuación:
• Horal (1950)
• La Señal (1951)
• Adán y Eva (1952)
• Tarumba (1956)
• Diario Semanario y poemas en prosa (1961)
• Poemas Sueltos (1951-1961)
• Yuria (1967)
• Maltiempo (1972)
• Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (1973)
• Otros Poemas Sueltos (1973-1994)
• Tlatelolco (1968)
Fue Poeta, y fue político, un enamorado de la vida que dejo huella en sus obras de todo aquello que lo rodeo, dejándonos poemas de un sabor tan delicioso como el que presento a continuación:
SÓLO EN SUEÑOS...
Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí. ¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan, y ahora estoy preso en su sortilegio, atrapado en su red! ¡Con qué morboso deleite te introduzco en la casa abandonada, y te amo mil veces de la misma manera distinta! Esos sitios que tú y yo conocemos nos esperan todas las noches como una vieja cama y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen. Me gusta decirte lo de siempre y mis manos adoran tu pelo y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre. Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo, y con mi mano en tu boca, te busco y te busco. A veces lo recuerdo. A veces sólo el cuerpo cansado me lo dice. Al duro amanecer estás desvaneciéndote y entre mis brazos sólo queda tu sombra.
JAIME SABINES (1926-1999)
Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí. ¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan, y ahora estoy preso en su sortilegio, atrapado en su red! ¡Con qué morboso deleite te introduzco en la casa abandonada, y te amo mil veces de la misma manera distinta! Esos sitios que tú y yo conocemos nos esperan todas las noches como una vieja cama y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen. Me gusta decirte lo de siempre y mis manos adoran tu pelo y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre. Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo, y con mi mano en tu boca, te busco y te busco. A veces lo recuerdo. A veces sólo el cuerpo cansado me lo dice. Al duro amanecer estás desvaneciéndote y entre mis brazos sólo queda tu sombra.
JAIME SABINES (1926-1999)






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